Una vez descongelada la comida, no se vuelve a congelar
Una vez que la comida se descongela, no debe volver a congelarse. Guárdala en el refrigerador y úsala dentro de los dos días siguientes. Volver a congelarla puede afectar su textura, sabor y aumentar el riesgo de contaminación. Mejor sirve solo la porción que vayas a usar y mantén el resto intacto para asegurar su frescura y seguridad.
No todo se congela igual
Algunos ingredientes simplemente no resisten bien el frío. Las papillas con mucha agua o ciertos lácteos pueden cambiar de textura al descongelarse, y los purés con frutas cítricas o plátano tienden a oxidarse. Para conservar mejor la calidad, congela los alimentos por separado y mezcla las combinaciones justo antes de servir.
No guardes restos que hayan tocado la cuchara del bebé
Si la comida ya entró en contacto con la boca o la saliva del bebé, lo más seguro es desecharla. Esa mezcla puede introducir bacterias que sigan creciendo incluso después de enfriarse. Por eso, sirve siempre una porción aparte y guarda el resto intacto.
Evita los frascos de vidrio
Aunque los frascos pueden parecer una opción práctica, no son la más segura para congelar. Al solidificarse, los alimentos se expanden y pueden provocar que el vidrio se quiebre o desprenda pequeños fragmentos, algo que representa un riesgo serio para el bebé.